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viernes, 3 de junio de 2016

CAPITULO 7 - PARTE 1



DIARIO ALONSO
Esta noche, antes de dormirme, don Ronaldo me estaba atacando, y yo para defenderme le intentaba dar cuchilladas, pero no lo lograba.
Me fui a dormir y a los dos días, al despertarme, no encontraba los tres libros más importantes que tengo, seguro que me los ha robado el sabio encantador Frestón, mi enemigo.
Creo que ahora, lo mejor que puedo hacer es ir en busca de aventuras, pero para eso necesito un caballero. Creo que el indicado sería Sancho Panza, un vecino mío.
He ido a preguntarle y me ha dicho que sí, va a dejar a su familia por venirse conmigo, eso sí, he necesitado prometerle cosas como que será el rey de su propia isla.

DIARIO DE SANCHO PANZA
Hoy, después de que Don Quijote perdiera sus libros y pensara que se los había robado Frestón, decide salir de viaje en busca de aventuras, pero necesita un caballero y me ha elegido a mí. Me ha prometido que algún día llegaré a ser el rey de mi propia isla, pero también tiene sus cosas malas, tengo que abandonar a mi familia, y no se si la promesa se cumplirá.

CAPITULO 8 PARTE 1

DIARIO DE ALONSO

EL ATAQUE A LOS GIGANTES

Hoy en nuestro camino nos hemos encontrado con unos gigantes y he tenido que luchar contra ellos. Eran muy grandes y muchos, eran unos treinta o cuarenta. Sancho me dijo que eran molinos, pero no le hice caso, ¡vaya loco! Me lancé a por ellos con mi caballo Rocinante, nos chocamos contra uno de ellos y de repente se convirtieron en molinos. Esto último lo hizo Frestón,maldito mago, para quitarme la gloria de mi vencimiento.

RESCATE DE UNA DAMA
Hemos pasado la noche descansando en unos árboles y por la mañana nos hemos encontrado con unos malhechores que habían secuestrado a una dama, así que he tenido que luchar contra ellos para poder salvarla. Luego le he dicho que fuese a Toboso a contarle a mi amada Dulcinea mi gran hazaña. Luego, otro malhechor me ha atacado y hemos empezado una lucha con las espadas.


                                                                                                                                                                                                   DIARIO DE SANCHO

Los molinos de viento

Hoy en el camino hemos visto 30 o 40 molinos de viento pero mi amo se creía que eran gigantes y ha ido a luchar contra ellos; yo le he insistido en que no eran gigantes  pero no me ha hecho caso y se ha ido directo hacia ellos. Luego yo le he tenido que ir a ayudar porque se ha pegado un buen tortazo y le he dicho que le había avisado de que no eran gigantes sino que eran molinos
.


El ataque a una dama

Hoy cuando íbamos andando por un camino hemos visto a dos frailes y en el coche de detrás iba una señora vizcaína, que estaba de camino a Sevilla.
Don Quijote se ha creído que los frailes eran gente endiablada y descomunal y que la chica que estaba en el coche decía que era una princesa y que la tenían secuestrada. Entonces Don Quijote se ha enfrentado a ellos y luego ha ido a salvar a la chica. Mientras tanto, yo le estaba quitando los hábitos a un fraile ya que el otro había escapado, pero de repente han aparecido dos ayudantes de los frailes  y me han atacado.
Un escudero Vizcaíno que acompañaba a la señora amenazó a Alonso y comenzaron una lucha de espadas.

CAPITULO 16 PARTE 1ª

DIARIO DE ALONSO

querido diario, hoy, mientras estaba tumbado en una cama chapucera e incómoda, la mujer del ventero, la hija, y una joven Asturiana llamada Maritornes se han acercado ha mi para curarme las heridas, las que mi buen escudero les ha dicho que me había hecho cayéndome de una peña.
Por la noche todo en la venta estaba tranquilo, y en la estancia solo seguíamos despiertos Sancho, el arriero y yo, mi buen escudero y yo mismo por el dolor de las heridas, el herrero esperando a la joven Asturiana para poder así darle placer. Yo, en verdad, también estoy esperando a una dama, ya que la hija del ventero se ha enamorado de mi, yo lo se, pero de todas las maneras yo no voy a serle infiel a mi amada, la dulce Dulcinea.
Ya en la noche, al fin ha venido la hija del ventero, yo la he agarrado de la muñeca y la he sentado a mi lado para explicarle lo que sucedía, de repente, el arriero se me ha echado encima celoso, la cama al ser tan chapucera se ha venido a abajo, la hija del ventero se ha escondido debajo de la cama de Sancho, por lo que este asustado la ha intentado apuñalar, aunque esta se ha defendido, el arriero se tiro sobre Sancho y entonces comenzó una pelea tremenda en la que no sabíamos donde acababan nuestros golpes, hasta que en un instante alguien me ha dado y me he quedado inconsciente


DIARIO DE SANCHO

era de noche, mi amo estaba tumbado en la cama, herido, esta tarde le habían golpeado los arrieros, aunque eso no era lo que yo le decía a la gente, las hija del ventero y maritornes se acercaban hacia el para curarle las heridas.

Pronto se hizo de noche. Estábamos yo, Don Quijote y el arriero despiertos, nosotros por el dolor y él esperando a Maritornes.
Maritornes se metió a la cama de Don Quijote pero el arriero los vio y se abalanzó sobre la cama de Don Quijote la cual se derrumbó y le hizo despertar al ventero. Esta intentó esconderse debajo de mi cama lo cual me provocó un gran susto y la golpeé. Mientras tanto el arriero la intentaba ayudar, después vino el ventero y se abalanzó sobre Maritornes para castigarle por lo que había hecho.
Un cuadrillero  de la Santa Hermandad se despertó por el alboroto y entró a la habitación. 
Se pensó que Don Quijote estaba muerto y separó la pelea. Se le apagó el candil, por lo que salió de la habitación y fue a encenderlo.

jueves, 2 de junio de 2016

CAPITULO 18, PARTE 1

DIARIO DE ALONSO 
Hoy, pasada estancia en el castillo encantado, seguimos nuestra andadura. Mientras proseguimos nuestro camino yo le comentaba a Sancho sobre aquellos fantasmas que había visto y que a él lo volteaban, él incansablemente me negaba mis argumentos y decía que todo aquello era imaginación mía ¡Ni que estuviera loco! Para él eran hombres de carne y hueso y no fantasmas sin huesos. Parecía que esta conversación sería inacabable, cuando de repente divisé a lo lejos una polvareda. Tenía clarísimo que eran dos ejércitos y que yo tenía que ayudar a uno de ellos. Entonces decidimos Sancho y yo subir a la colina para divisar el terreno. A lo lejos veía como estaban luchando los bandos del emperador Alifanfarón, señor de la grande isla Trapobana, a quien yo defendía contra el rey de los garamantas, Pentapolín del Arremangado Brazo. En ese momento, me dispuse a subir en Rocinante y con mi escudo en el brazo bajé la colina  como un rayo para luchar contra el otro ejército. Mientras bajaba Sancho me gritaba a voz alzada "¡Vuélvase vuestra merced, señor don Quijote, que voto a Dios que son carneros y ovejas las que va a embestir!”. Sancho estaba loco, ¿cómo iban a ser rebaños de ovejas si yo con mis propios ojos vi a cientos de soldados luchando unos contra otros? Este Sancho….Cuando estaba ya dispuesto a luchar en el campo de batalla me llovieron golpes como si fueran espadazos, me sentí débil y le metí un fuerte trago al bálsamo; en ese instante, recibí otro golpe, que me dejó inconsciente y  ya solo recuerdo el despertar que tuve dolorido al lado de Sancho. Me miró los dientes porque no sentía ninguno. Al rato, Sancho, después de haber predicado sus plegarias, decidió comer pero se había dejado las alforjas en el castillo encantado, entonces, nos dispusimos a buscar cobijo desde el cual estoy escribiendo y me dispongo  acabar en el mismo momento en el que me quede dormido pensando en los gigantes, Dulcinea y todos los hechos que había visto en mi largo camino.

DIARIO DE SANCHO


Menudo día me ha dado el señor mío….Después de haber estado en la venta, haciéndole creer que no era un castillo ni que había fantasmas, voy yo y sin quererlo me pongo malo con el bálsamo dichoso. Este hombre… ¡Esta loco!
Al salir de esta, unos hombres malditos, me han volteado y han hecho que me maree y que mi señor se creyera que eran los fantasmas. ¡Maldito el día en el que me uní en su aventura! Anduvimos largo rato, él contándome sus imaginaciones y yo dolorido por ese bálsamo.
Al momento el señor mío divisa a lo lejos una gran polvareda que viene por un lado y otra que viene por otro, los dos nos quedamos impresionados al ver tan gran estruendo y pensamos que de una lucha se trata, pues había dos bandos y gran polvareda soltaba. Don Quijote decide subir al alto de la colina para poder admirar mejor aquel momento pues, estaba tan emocionado como un niño pequeño. Y al subir ¡qué me encuentro! que en lugar de ser grandes guerreros, son millones de pastores y carneros, pero en lugar de eso el señor mío sigue pensando que son soldados y que tiene que ir para ayudarlos. A lo que  me doy cuenta, ya estaba cabalgando a Rocinante camino de los carneros, con escudo en mano y mirada al frente. ¡Pobre hombre…! Maldigo a los  libros de caballerías, que han absorbido a mi pobre señor. Después de que se levantara la polvareda y gritara para que no fuera, lo pude ver en el suelo con chichones por las piedras que los pastores le habían tirado por miedo a ser asesinados por un loco con caballo. ¡Ay Quijote… que desgracia de hombre...!
          Cuando bajé a su rescate, vi que de su boca, un líquido rojo salía, creía que era sangre,             pero era el bálsamo dichoso que en mi ropa caía. ¡A Dios puse por testigo que nunca              volvería aventurarme en viajes complejos, pues me canso y paso más hambre que mi                 asno! Después de este hecho, continuamos nuestra andadura, hasta llegar a otra venta 




CAPITULO 46 PARTE 1

DIARIO DEL ALONSO


LA PRINCESA DOROTEA Y MI SECUESTRO


Hoy don Fernando ha pagado por mí todos los desperfectos, gracias a eso, mi libertad no corre peligro y le he sugerido a la princesa Dorotea que abandone el castillo para evitar a los espías del  gigante que planea destrozarlo y ella ha aceptado.
Después, Sancho ha insultado a Dorotea y han destapado mi ira.
Más tarde, alguien me ha secuestrado y ha hecho una predicción sobre mi futuro con Dulcinea.




DIARIO DE SANCHO


El secuestro de Don Quijote


Hoy Don Quijote se ha cabreado conmigo por decirle algún que otro insulto a la princesa Dorotea. Él me ha dicho que me fuera de su vista y me ha insultado, pero de repente Dorotea  le ha dicho que le había insultado porque  me habían poseído los espíritus malignos de la casa.


Para llevarnos a Don Quijote a la aldea a intentar curar su locura, nos hemos de disfrazado de fantasmas y lo hemos secuestrado. Luego el barbero ha pronunciado unas palabras y le ha dicho que va a tener mucho hijos con Dulcinea. Después Don Quijote me ha prometido que si no me podía dar una isla que me seguiría dando un salario.

CAPÍTULO 52 (PARTE 1)


 Diario de Alonso
Tras la historia que el cabrero nos contó sobre Leandra me propuse ayudarle a sacarla de aquel monasterio. Él le preguntó al barbero quién era yo y este le dijo que era el famoso don Quijote de la Mancha. El cabrero simplemente respondió con una burla hacia mi persona, lo que me provocó un gran enfado. Le insulté y le lancé un pedazo de pan a la cara. Este se acercó a mí y me agarró por el cuello. Sancho tuvo que venir a defenderme, si no estrangulado y muerto me hallaría en el suelo ahora.
En medio de la pelea de Sancho con aquel cabrero se oye el son de una trompeta y les pido que hagan las paces, ya que aquella trompeta me llamaba a una nueva aventura. A lo lejos se veían unos hombres malvados que llevaban a una mujer contra su voluntad. Trataba de ir en su rescate pero muchos fueron los que trataban de detenerme. Cuando logré acercarme a los malvados hombres les exijo que liberen a la pobre mujer. Ellos empezaron a reírse, lo que aumentó mi ira, por lo que me lanzo a atacarlos, pero uno de ellos me ataca sin que yo lograra defenderme y recibo un golpe en el hombro. Caí al suelo malherido y agotado, lo que hizo que estos hombres se alejaran y Sancho se acercara, creyendo que yo había muerto.
Los gemidos de lástima de Sancho me hicieron reaccionar y le dije que me pusiera en el carro encantado ya que no tenía fuerzas para montar en Rocinante.
Después de seis días de viaje llegamos al pueblo un domingo al mediodía y toda la gente rodeaba el carro y me observaban tumbado sobre un montón de heno.
Más tarde, cuando llegué a mi hogar, mi ama y mi sobrina preparan mi lecho.

Fuente de la imagen: insulacervantes.wordpress.com



Diario de Sancho Panza
He salvado a Don Quijote del disciplinante que no paraba de golpearle, y he tenido que decirle que solo era un pobre caballero.
Don Quijote siempre iba por delante de mí y yo intento seguirle, por detrás de él, soltando gemidos de lo sofocado que iba, no podía casi continuar el viaje.
Mis gemidos despiertan a Don Quijote y me pide que que lo ponga sobre el carro encantado, porque ya no tiene fuerzas para montarse en Rocinante.
Decidimos volver a la aldea, y entre el cura, el barbero y yo llevamos a Don Quijote en el carro.
Un domingo al mediodía llegamos al pueblo, tras un viaje de 6 días. Llega a la plaza mi  mujer para preguntarme que qué le he traído, y le respondo, que no le traigo ropa, ni zapatos a los niños, pero les traigo cosas de más momento y consideración, y que pronto seré el gobernador de una ínsula. Mi mujer no entiende nada, y le digo que se calle, que no quiera saber las cosas tan deprisa, y que la cosa más gustosa en el mundo es ser el escudero de un caballero andante buscador de aventuras.

Fuente de la imagen: http://dept.sfcollege.edu